La bata de seda que arruinó a un filósofo (y por qué te está pasando a ti)

Denis Diderot era un tipo brillante. Coautor de la Enciclopedia, filósofo de cabecera de la Ilustración y, por lo que cuentan, un hombre que vivía feliz en su propio caos.

Tenía un estudio que era un desastre. Una mesa manchada de tinta, una silla de cuero que pedía la jubilación a gritos y unas estanterías que solo él entendía.

Él era el jefe de su estudio. Hasta que recibió un regalo.

El drama de la seda roja

Alguien decidió que un intelectual como él no podía ir por casa con cualquier trapo y le regaló una bata de seda color escarlata. Preciosa. De las que fluyen al caminar.

Diderot se la puso y ahí empezó el fin.

Se miró al espejo y se vio increíble. Luego miró su mesa y le pareció un trozo de leña. Miró su silla y le dio asco. De repente, todo su mundo era «poco» para su nueva bata.

¿Qué hizo el bueno de Denis? Se convirtió en un esclavo. Cambió la mesa por una de lujo. Cambió la silla por una de Damasco. Compró alfombras, cuadros y muebles caros para que «no desentonaran» con la dichosa prenda.

Al poco tiempo, su estudio parecía una revista de decoración, pero él ya no podía escribir. Le daba miedo manchar la mesa, le daba miedo rozar la silla.

Había pasado de ser un filósofo libre a ser el mayordomo de sus propios muebles.

El síndrome que todos tenemos

Esto se llama el Síndrome de Diderot. Es esa fuerza invisible que te obliga a comprar una banqueta hidráulica de 200€ solo porque te has comprado un piano nuevo y «la de madera de antes queda mal».

Diderot escribió un ensayo sobre esto que se llama Lamentos por mi vieja bata. Es corto, es ácido y te hace sentir un poco idiota por cada vez que has intentado «armonizar» tu vida a base de talonario.

«Era el amo absoluto de mi vieja bata y me he convertido en el esclavo de la nueva».

Si quieres leer la historia de cómo un genio acabó dominado por un trozo de tela roja, el libro es una joya. Además, queda muy bien en cualquier estantería (aunque la estantería sea vieja).

Puedes pillarlo aquí:

Y recuerda: si te compras una bata de seda, prepárate para cambiar hasta las cortinas. Avisado estás.

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