Este domingo 29 de marzo es el Día Mundial del Piano.
Y lo mejor no es la fecha.
Lo mejor es cómo se eligió.
En 2015, un pianista alemán llamado Nils Frahm decidió que el piano merecía su propio día.
Así que se sentó delante del suyo.
Y contó las teclas.
Una a una.
Ochenta y ocho.
Entonces pensó: el día 88 del año. Ese es el día.
Y así, sin comité, sin institución, sin decreto ni reunión de emergencia en Bruselas, nació el Día Mundial del Piano.
Solo un músico contando teclas.
Por qué importa esto
Hay algo muy bonito en ese gesto.
Porque el piano, en el fondo, siempre ha funcionado así.
No de arriba abajo. No por decreto. No porque alguien dijera que había que hacerlo.
Sino de alguien que se sienta, pone las manos, y empieza.
Sin más ceremonias.
Eso es lo que hace Nils Frahm cuando compone. Lo que hizo Satie cuando escribía sus Gymnopédies en un café de París. Lo que hacía Chopin cuando improvisaba para un puñado de amigos en un salón.
Y es lo que haces tú cada vez que practicas.
Cómo celebrarlo este domingo
No hace falta nada especial.
Siéntate al piano aunque sea cinco minutos.
No para practicar en serio. No para trabajar la técnica ni repasar escalas.
Solo para tocar algo que te guste.
Si estás empezando y todavía no tienes piano en casa, o estás pensando en dar el paso, este es buen momento. Aquí tienes una guía con los mejores pianos para principiantes, actualizada y sin rodeos, para que no pierdas tiempo eligiendo.
👉 Los mejores pianos para principiantes
El piano lleva más de 300 años esperando a que alguien se siente.
Este domingo tiene una excusa perfecta.

